jueves, 17 de noviembre de 2011

Era el sendero de la vida, tal vez, el de la felicidad.

Nacer, crecer, reproducirce y morir son los cuatro verbos que componen la vida.Yo, personalmente, no la describía de ninguna manera, me dediqué a crecer,a probar, a reproducir cada sueño en mi cabeza e intentar que se hiciera realidad, a experimentar lo más absurdo, todos los amores  dejan su pequeña huella dactilar en mi interior, ya sea un regalo, una foto o un simple recuerdo que se convertían en cenizas de un fuego ya apagado pero dispuesto a encenderse en cualquier momento. Me dediqué a sonreir, a obedecer y desobedecer cuando me apetecía, a tomar mis propias desiciones, a despertarme con el pie derecho por las mañanas, a echar a gente de mi vida y recibir a otras, me dediqué a alterar el orden, a cambiar puertas por enormes ventanales, a reir por no llorar y a llorar de tanto reir, a escribir mi propio destino y a viajar... a viajar por un sendero que nadie podría cambiar, era el sendero de la vida, tal vez, el de la felicidad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario